Con la intención inicial de proporcionar una perspectiva a la vez amplia y operativa a quien se acerca a esta disciplina, Magariños (2000) define a la semiótica como un conjunto de conceptos y operaciones destinado a EXPLICAR cómo y por qué un determinado fenómeno adquiere, en una determinada sociedad y en un determinado momento histórico de tal sociedad, una determinada significación.
Una vez sumergidos en esta disciplina, basta con intentar trascender este primer plano del panorama teórico para constatar que no hay una sola semiótica, es decir, no existe una definición única, ni siquiera, definiciones diferentes matizadas sobre una misma línea medular. Tal como menciona Castañares (2000), la semiótica tiene dos genealogías que se remontan a dos tradiciones que de manera independiente se embarcaron en la labor de pensar una ciencia que se ocupara de los complejos procesos sociales en que tiene lugar el sentido.
Por un lado, Saussure fue un lingüista que concibió una ciencia de naturaleza psicosocial que, aunque de alguna manera dependiente de la lingüística, debía ser más general, puesto que debía ocuparse de todo tipo de signos. La pensó como "la ciencia que estudiara la vida de los signos en el seno de la vida social", para la cual, propuso el nombre de semiología. Por el contrario, la semiótica de Peirce se vincula a la lógica, aunque también concebida como una ciencia de los signos. Definió una semiótica que estudiara el proceso en el que algo funciona como signo: semiosis.
Ambas tradiciones fundadoras refieren a signos, significación y sentido. Sin embargo, la semiótica es un campo que se ha venido configurando a través del tiempo. En una breve reseña histórica, encontramos que durante los años treinta y cuarenta, se tendió a situar a los signos como su objeto de estudio. Posteriormente, e independiente a cualquier tradición, “se entendió que la verdadera importancia no era el signo aislado como tal, sino la acción de los signos en la vida social” (Vidales, 2008: 345). Se pasó de la semiótica entendida como ciencia de los signos a la semiótica comprendida como ciencia de las significaciones.
Ya en los años sesenta y setenta se comenzó a establecer la semiótica como todo un campo de estudio con un objeto y metodologías específicas. De entrada, tal como sintetiza Vidales (2008), “la semiótica es el estudio de los diferentes procesos de semiosis, los cuales se llevan a cabo por medio de los signos” (Vidales, 2008: 343). Se entiende por semiosis el proceso de producción/atribución de significado, el cual requiere en forma indispensable de la acción de los signos.
Finalmente, para evidenciar el toque social de esta evolución conceptual, resulta interesante la concepción de Zecchetto (2003), que afirma que “la semiosis es un fenómeno operativo contextualizado en el cual los diversos sistemas de significaciones transmiten sentidos desde el lenguaje verbal al no verbal, pasando por los lenguajes audiovisuales, hasta las más modernas comunicaciones virtuales” (Zecchetto en Vidales, 2008). A través de esta concepción, se aprecia cómo ha tomado un lugar irremplazable el contexto, y cómo se han ampliado los sistemas de significaciones para abarcar cualquier forma de comunicación.
Referencias:
CASTAÑARES W. (2000). La semiótica de C.S. Peirce y la tradición lógica. Seminario del Grupo de Estudios Peirceanos. Disponible en: http://scholar.google.com/scholar?hl=es&q=SEMIOTICA+DE+PEIRCE+Y+SAUSSURE&lr=&as_ylo=&as_vis=0
MAGARIÑOS de Morentin J.A. (2000). Manual de metodología semiótica. Centro de semiótica. Disponible en: http://www.centro-de-semiotica.com.ar/ConceptoSemiotica.html
VIDALES Gonzáles, Carlos E. (2008). “La semiótica/semiología como fuente científica histórica de una comunicología posible” en GALINDO, Jesús (coordinador). Comunicación, ciencia e historia. Fuentes científicas históricas hacia una Comunicología posible. Madrid: McGraw-Hill, pp. 343-376.
Una vez sumergidos en esta disciplina, basta con intentar trascender este primer plano del panorama teórico para constatar que no hay una sola semiótica, es decir, no existe una definición única, ni siquiera, definiciones diferentes matizadas sobre una misma línea medular. Tal como menciona Castañares (2000), la semiótica tiene dos genealogías que se remontan a dos tradiciones que de manera independiente se embarcaron en la labor de pensar una ciencia que se ocupara de los complejos procesos sociales en que tiene lugar el sentido.
Por un lado, Saussure fue un lingüista que concibió una ciencia de naturaleza psicosocial que, aunque de alguna manera dependiente de la lingüística, debía ser más general, puesto que debía ocuparse de todo tipo de signos. La pensó como "la ciencia que estudiara la vida de los signos en el seno de la vida social", para la cual, propuso el nombre de semiología. Por el contrario, la semiótica de Peirce se vincula a la lógica, aunque también concebida como una ciencia de los signos. Definió una semiótica que estudiara el proceso en el que algo funciona como signo: semiosis.
Ambas tradiciones fundadoras refieren a signos, significación y sentido. Sin embargo, la semiótica es un campo que se ha venido configurando a través del tiempo. En una breve reseña histórica, encontramos que durante los años treinta y cuarenta, se tendió a situar a los signos como su objeto de estudio. Posteriormente, e independiente a cualquier tradición, “se entendió que la verdadera importancia no era el signo aislado como tal, sino la acción de los signos en la vida social” (Vidales, 2008: 345). Se pasó de la semiótica entendida como ciencia de los signos a la semiótica comprendida como ciencia de las significaciones.
Ya en los años sesenta y setenta se comenzó a establecer la semiótica como todo un campo de estudio con un objeto y metodologías específicas. De entrada, tal como sintetiza Vidales (2008), “la semiótica es el estudio de los diferentes procesos de semiosis, los cuales se llevan a cabo por medio de los signos” (Vidales, 2008: 343). Se entiende por semiosis el proceso de producción/atribución de significado, el cual requiere en forma indispensable de la acción de los signos.
Finalmente, para evidenciar el toque social de esta evolución conceptual, resulta interesante la concepción de Zecchetto (2003), que afirma que “la semiosis es un fenómeno operativo contextualizado en el cual los diversos sistemas de significaciones transmiten sentidos desde el lenguaje verbal al no verbal, pasando por los lenguajes audiovisuales, hasta las más modernas comunicaciones virtuales” (Zecchetto en Vidales, 2008). A través de esta concepción, se aprecia cómo ha tomado un lugar irremplazable el contexto, y cómo se han ampliado los sistemas de significaciones para abarcar cualquier forma de comunicación.
Referencias:
CASTAÑARES W. (2000). La semiótica de C.S. Peirce y la tradición lógica. Seminario del Grupo de Estudios Peirceanos. Disponible en: http://scholar.google.com/scholar?hl=es&q=SEMIOTICA+DE+PEIRCE+Y+SAUSSURE&lr=&as_ylo=&as_vis=0
MAGARIÑOS de Morentin J.A. (2000). Manual de metodología semiótica. Centro de semiótica. Disponible en: http://www.centro-de-semiotica.com.ar/ConceptoSemiotica.html
VIDALES Gonzáles, Carlos E. (2008). “La semiótica/semiología como fuente científica histórica de una comunicología posible” en GALINDO, Jesús (coordinador). Comunicación, ciencia e historia. Fuentes científicas históricas hacia una Comunicología posible. Madrid: McGraw-Hill, pp. 343-376.
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